TURISMO RADIACTIVO

El accidente nuclear ocurrió la noche del 26 de abril de 1986, en el reactor No.4 de la planta de energía nuclear de Chernóbil, contaminando partes de Ucrania, Bielorrusia y algunas áreas de Rusia. Esta catástrofe tuvo un impacto global; Se plantearon debates y preocupaciones sobre la energía nuclear en todo el mundo y se anunciaron programas y donaciones para quienes padecían radiación. Con el tiempo, otros conflictos de nuestro tiempo ocuparon las primeras páginas de los periódicos y las áreas del desastre cayeron silenciosamente en la oscuridad.

Hoy en día, los habitantes de las zonas contaminadas siguen sufriendo toda una serie de repercusiones sociales, económicas y demográficas: la soledad, el abandono y la melancolía, acompañan su vida cotidiana. La escasez de recursos económicos les dificulta salir del lugar. Treinta y tres años después, todavía se libra una dura batalla contra un enemigo invisible: la radiactividad. Las personas que viven allí sobreviven cazando animales salvajes y produciendo su propia comida en una tierra contaminada. Sin embargo, todavía se resisten y permanecen en el área.

La palabra Chernóbil está vinculada a un desastre de consecuencias terribles. Hoy también es asociada a una conocida serie de televisión que ha atraído a muchos turistas curiosos a visitar este lugar. Por unos pocos dólares, pueden fotografiarse junto a un viejo testigo de la catástrofe, o directamente frente a las puertas de la central nuclear. Las visita de turistas ha aumentado más del 40% en el último año y solo el estímulo de un turismo empático puede evitar que este lugar se convierta en una especie de parque temático oscuro.